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  1. Fiestas, tradiciones en Mojácar

    TRADICIONES DE MÓJACAR En la provincia de Almería existe una bella localidad próxima al mar conocida como una población de artistas debido a la gran cantidad de artesanos y pintores que venden sus obras en las calles encaladas de esta población que ha sabido preservar su sabor morisco de abigarradas calles en un elevado cerro desde el que se contempla una bella y relajada vista del Mediterráneo. Está a unos 90 km de la capital almeriense, dirección a la costa murciana. Por su emplazamiento, se han hallados restos de poblaciones autóctonas anteriores a las colonizaciones (II milenio a.C.) así como de colonizadores griegos, fenicios y cartagineses llegados para vender sus mercancías y cambiarlas por otras autóctonas (aceites, vinos, pasas, ganado, quesos, tejidos, cerámicas y sobre todo, metales). Así, su nombre fue variando: Murgis, Moxacar y Muxacra con la invasión árabe, para pasar a ser conocida como Mojácar, por los cristianos. Formó parte del imperio nazarí pero cuando ya el imperio musulmán agonizaba y debido a la numerosa y variada población que poseía (cristiana, los mozárabes; hebrea, los judíos y árabes, que pasarían a ser moriscos cuando predominaran los cristianos), la ciudad se negó a apoyar ni al bando cristiano ni al árabe, sino que sus distintos bandos tuvieron libertad para decantarse por el bando correspondiente. A este episodio se le conoció como “árabe de Mojácar”. Ahora bien, si hay dos cosas que más me llaman la atención de esta localidad son, en primer lugar el hecho de que algunos historiadores considere que el niño José Guirao Zamora, dado en adopción por su madre a una familia de Chicago para la que trabajaba como lavandera tras emigrar fue el conocido Walt Disney de Hollywood. El otro aspecto que me llama la atención es la fiesta del patrón de la localidad, san Agustín (28 de agosto) y en las que las solteras colocan sus cintas que son recogidas por solteros con sus caballos al galope. También el fin de semana cercano al 12 de junio se celebran las capitulaciones que, de forma pacífica, hicieron los habitantes de la localidad a los Reyes Católicos, que les permitieron continuar con sus costumbres y creencias. El viernes noche es el pregón, el sábado es el desembarco con fiestas nocturnas en las distintas plazas para terminar el domingo por la tarde con un desfile de gala.
  2. Historia de Baraona

    Baraona o Barahona, indistintamente, es una población situada en el antiguo cruce de vías y cañadas que enlazaban el norte riojano y tudelano con el centro meseteño (Madrid y Guadalajara), ahora transformadas en peligrosas carreteras nacionales por la cantidad de accidentes que existen por animales que se cruzan. La localidad se dispone en un cerro alrededor de una fortaleza musulmana y como en otras poblaciones medievales de ambas castillas, también pervive la creencia de numerosas galerías subterráneas que en su día comunicaban las distintas fortificaciones de la zona. Pero detengámonos en el nombre de esta localidad, que como en muchas otras pasó a tener su gemela en América (en este caso existe una Barahona en la República Dominicana, de los primeros lugares en ser pisados por los exploradores españoles). Cuentan historiadores de la zona como el fallecido Miguel Moreno, Valeria Ardante o Ángel Almazán, que la localidad pudo tomar su nombre de una leyenda que se ubica en plena reconquista cristiana. Concretamente en las continuas trifulcas entre los distintos reinos que peleaban entre sí por adquirir los terrenos arrebatados a los árabes. Pues bien, en uno de esos casos, aprovechando el rey aragonés Alfonso el Batallador que el grueso de las tropas castellanas se encontraban lejos guerreando contra los musulmanes, aprovechó la ocasión para dirigir sus tropas contra las localidades sorianas que se encontraban en el valle del Jalón, Duero y parte de la actual provincia de Guadalajara. Cuando corrió el rumor de las intenciones del aragonés, se formó un pequeño destacamento de labradores, soldados que se recuperaban de heridas de otras peleas y hombres ya mayores para guerrear pero les faltaba organización. Hasta que llegó un misterioso caballero que, portando el yelmo y armadura de un anciano aristócrata de la zona, así como su caballo, les dirigió con acertadas órdenes hasta una zona en la que poder hacer frente a las tropas aragonesas que les superaban en juventud, vigor y número. Sin amilanarse, el misterioso caballero propuso al Batallador que ambos se batieran en duelo y el ganador decidiría qué se haría. Aceptaron ya que el monarca aragonés era un afamado guerrero y sin embargo, al cabo de una larga y noble lucha finalmente fue derrotado. El Batallador pidió conocer el rostro de tan valeroso guerrero y para sorpresa de los allí reunidos, se trataba de la hija del anciano y enfermo aristócrata de la localidad, que en justicia, pidió al aragonés que regresara a su reino. Cuentan que asombrado, el monarca exclamó: “varona habías de ser” y de esa expresión pasó a llamarse a la población natal de la guerrera, “Barahona”. Esto en lo que respecta a las leyendas, la historia cuenta otras cosas. Ciertos documentos de la Inquisición fechados en 1527, recogen bastantes episodios relacionados con brujas. En la actualidad existen carteles bien visibles que llevan al visitante hasta un curioso mojón considerado como el lugar donde se confesaban las brujas. Además existen una serie de pozos o simas naturales que se conocen como los “pozos airones” (también bien señalados) y que según la tradición de la localidad se realizaron por los diversos “culazos” o golpes que daban las brujas con sus posaderas en el suelo. Ahora bien, si el viajero desea llevarse un original recuerdo, le recomendamos que pare el coche en uno de los numerosos campos de labranza (cuando no haya cultivos que dañar, claro) y mire al suelo: está plagado de numerosísimos fósiles marinos así como de restos de las tradicionales tainas rectangulares donde se guardaban las ovejas.
  3. Monumentos y lugares de Tabernas

    TABERNAS, HISTORIA Y MINI-HOLLYWOOD La población de Tabernas se encuentra a 29 km de la capital almeriense, dirección a Granada. Precisamente por su emplazamiento resultó ser un elemento crucial en la Reconquista llevada a cabo por los Reyes Católicos pero no adelantemos acontecimientos. Las primeras evidencias de poblaciones en el municipio se remontan al segundo milenio antes de nuestra era, si no antes. Pero como se ha dicho, es precisamente durante la invasión musulmana cuando la zona adquiere su mayor esplendor, como muestra el tristemente casi desaparecido castillo nazarí que domina el valle de acceso hacia el interior de la provincia almeriense rumbo Murcia. Por su posición estratégica, la población de Tabernas prosperó convirtiéndose en una localidad en la que existía media docena de barrios, de los que se ha podido saber sus nombres, de acuerdo con los cronistas árabes de la época. Entre otros, se mencionaron los barrios –de las afueras hacia la zona más céntrica y elitista-: el arrabal de El Coto (zona frondosa, pleno campo), Ceyea y Axarca (zona de transición entre el campo y las huertas), Algayda (el barrio con huertas), Zoco (o barrio de tiendas y comercios variopintos), Alhara (la zona elitista de viviendas) y Gima (el barrio de la mezquita principal). Además, había mezquitas menores y varios baños públicos si bien los cronistas ya mencionan la escasez de lluvias en la provincia. Mohammed El Zagal, familiar de Boabdil rey de Granada habitó en el alcázar o castillo de Tabernas, a caballo entre ésta y la alcazaba de Málaga. A pesar de sus dotes militares, finalmente el imperio árabe de Occidente terminó cayendo y se cuenta que precisamente en el castillo de Tabernas se firmaron las capitulaciones para la entrega de la ciudad de Almería a los Reyes Católicos. Con todo, la población almeriense era mayoritariamente musulmana, pasando a denominarse “morisca” una vez que toda la Península Ibérica fue reconquistada por los cristianos. Tabernas continuó viviendo como en épocas de la dominación musulmana hasta que muchos moriscos se sublevaron contra el gobierno y su monarca, Felipe II dando lugar al episodio de la insubordinación de las Alpujarras, que traería hasta la localidad de Sorbas y Tabernas a don Juan de Austria. El siglo XVI sería especialmente duro para la población morisca de Tabernas y Almería en general ya que además de la insubordinación de Aben Humeya (nacido en la cercana población almeriense de Valor), los piratas berberiscos realizaron numerosas incursiones contra esta provincia andaluza. Con la expulsión de la población musulmana del Imperio Español, se redujo considerablemente la población almeriense, que requirió su repoblamiento con cristianos venidos de toda la geografía española. Sin embargo, muchos pueblos como Tabernas no llegarían a recuperar su esplendor, perdiéndose con el paso de los años de abandono casi todos los vestigios de construcciones hispanoárabes tales como el castillo, los baños o las mezquitas. El tiempo pasó y, atraídos por la similitud del paisaje con otros del viejo oeste americano o incluso de Oriente Próximo, se acercaron hasta Tabernas diversos directores y productores de Hollywood. Varias secuencias de la oscarizada “Lawrence de Arabia” (1962) se rodaron aquí, así como de “Cleopatra” (1963) o “Patton”. De directores, destaca Sergio Leone, que crearía aquí el denominado “spaghetti western” rodando en Almería las celebérrimas “Por un puñado de dólares” (1964), “La muerte tenía un precio” (1965) y “El bueno, el feo y el malo” (1966). Hoy día existen dos parques en los que se pueden visitar parte de estos míticos escenarios, montar a caballo o ver actores recreando el viejo y lejano oeste. Pero éstas no son las únicas películas, ya que hay secuencias almerienses en “Conan, el Bárbaro”, “Indiana Jones y la Última Cruzada” o “Exodus”, entre otras.
  4. Monumentos y lugares de Sorbas

    QUÉ VER EN SORBAS El municipio de Sorbas se localiza a unos 50 km de Almería capital, en uno de los parajes más desérticos de España. Sin embargo, antes del drástico cambio climático, hacia el segundo milenio antes de nuestra era la zona no era tan árida y buena prueba de ello lo dan los restos de distintas culturas que se fueron sucediendo desde el neolítico –cuando pudieron realizarse las posibles vasijas que según ciertos historiadores pudieron ser halladas por los árabes, como mencionaremos luego- hasta la llegada de los colonos fenicios y griegos que mantuvieron contactos comerciales con la población ibera que entonces habitaba esta zona. De hecho, hay quien considera que el nombre de la localidad procede del término griego “Zorbas”, como aquellos comerciantes pudieron denominarla. Posteriormente los romanos establecieron aquí distintas poblaciones destinadas a extraer del suelo grandes piezas de yeso cristalizado que denominaban “lapis specularis” y que era muy apreciado en todo el imperio ya que lo usaban como cristal para sus ventanas. Por tanto, ya en la época del Imperio Romano la zona tuvo que poseer un clima lo suficientemente seco como para generar yesos en abundancia. También los árabes se asentaron en el área y como comentábamos antes, hay quien considera que el nombre del municipio de Sorbas pudo generarse como derivación del término árabe que significaba “olla de arena” posiblemente en referencia al hallazgo de las características cerámicas neolíticas que pudieron encontrar durante las labores de explotación de yesos o de construcción de sus viviendas. Y es precisamente esos yesos y la geomorfología generada en el municipio la principal fuente de atracción turística de estas tierras ya que debido a las escasísimas lluvias, se han preservado con todo lujo de detalles un tipo de erosión que en otras zonas del globo terráqueo se aprecian mal. De hecho, entre las curiosas morfologías puede observarse las llamadas “badlands” o “malas tierras” del Oeste Americano y a las que el archiconocido cantante Bruce Springsteen, el Boss, ha llegado a dedicar una canción con tan curioso nombre. El Karst en los yesos de Sorbas fue declarado Paraje Natural por el gobierno autonómico, la Junta de Andalucía, en 1989. Y es que los geólogos denominamos “Karst” a todo un conjunto de relieves y morfologías generadas como consecuencia de las aguas ácidas que percolan o se infiltran en los suelos, disolviendo parte de ellos y generando nuevas formas como consecuencia de la precipitación de ciertas sales de disolución. Lo más frecuente es el Karst en calizas, generando cuevas, simas y oquedades en la roca que se disuelve, donde suelen aparecer las características estalactitas (en los techos), estalagmitas (en el suelo), “cortinas” y otras formaciones típicas que con frecuencia suelen aparecer pintadas por seres humanos del Paleolítico y Eneolítico. Pues bien, lo más llamativo del Karst de Sorbas es que todas estas estructuras mencionadas aparecen realizadas en yesos algo de por sí sumamente peculiar y único ya que este mineral suele ser muy frágil, requiriendo unas condiciones muy estrictas para preservarse. Y sin embargo en Sorbas se han preservado. Tal es así que existen distintas empresas que ofrecen la posibilidad de realizar rutas de distinta duración, recorrido e intensidad para recorrer estos parajes tan peculiares de la mano de expertos espeleólogos.
  5. LEYENDAS DE SANTO DOMINGO DE LA CALZADA, DONDE CANTÓ LA GALLINA DESPUÉS DE ASADA Existe en el Camino de Santiago que transcurre por la Rioja, un bonito pueblo con bella y enorme iglesia-fortaleza almenada. Está erigida en honor a santo Domingo de la Calzada, un santo cristiano del s. XI en cuya figura se cumplen numerosos tópicos de la época. Así, cuentan las crónicas que era pastor (de ovejas, para convertirse en pastor de hombres) y también pontífice, en el sentido literal: constructor de puentes. Serán numerosos los santos a los que se les atribuya esta tarea, interpretada por varios autores como una alegoría de su acción evangelizadora de tender un tablón entre dos orillas, la de la oscuridad y la de la luz celestial y salvación. Pero no son éstas las únicas leyendas que se cuentan en torno a este curioso santo ya que son varias las que hablan de los bosques infestados de bestias de todo tipo que acechaban a los pobres y desvencijados peregrinos. Ni corto ni perezoso, el santo se remangó y hoz en mano, comenzó a talar y cortar maleza hasta dejar el camino y los alrededores libre de tanta mala hierba, peligroso bosque, despiadados animales y ladrones desalmados. El pueblo de Santo Domingo de la Calzada se ubica cercano a los Montes de Oca. Precisamente en esta serranía tiene lugar un milagro relacionado con el apóstol Santiago y es que cuenta la leyenda recogida por el Papa Calixto en su Codex Calixtinus que una vez llegó un francés ante la tumba del apóstol suplicándole tener descendencia, cosa que le concedió el santo. En agradecimiento, años más tarde el buen hombre se decide a volver a visitar al santo. Sin embargo, estando esta familia francesa transitando por el camino rumbo a Compostela, en los montes de Oca el hijo de 15 años que llevaba por nombre el del apóstol, enferma y muere. La madre, rota por el dolor, pide al santo que le devuelva el hijo que les había dado y para sorpresa de todos, cuando fueron a dar santa sepultura al joven, este se levantó diciendo que había visto al santo y le había dicho a su alma que regresara a su cuerpo pidiéndole que se pusieran al momento en marcha hacia Compostela. Pero sin embargo, es otra leyenda la que ha quedado por siempre relacionado con el nombre de la población mediante el estrofilla: “en Santo Domingo de la Calzada, cantó la gallina después de asada” y que alude a una curiosa historia que encontramos también en otras localidades relacionadas con las rutas de peregrinación jacobea. Me estoy refiriendo a la población portuguesa de Barcelos, al oeste de Braga, en la que tal leyenda ha dado lugar a la venta de la figura de un gallo ya por siempre asociado al país lusitano. En ambas localidades, la leyenda viene a ser similar: un pobre hombre es acusado de robo y condenado a la horca. Según algunas versiones, se trata de un peregrino rumbo a Compostela. Durante su juicio trata en vano de convencer de su inocencia a jueces y obispos, que creen que lo mejor es ahorcarle. Desesperado pide ayuda al apóstol, conocedor de su inocencia. En ese momento, mofándose, el juez exclamará que el acusado es tan inocente como viva está la gallina (Sto Domingo de Compostela) o gallo (Barcelos) que está a punto de comerse, recién servida por su siervo. Para sorpresa de todos, el ave recuperará la vida (y plumajes) cantando. El acusado entonces será liberado, emprendiendo su camino rumbo al sepulcro del apóstol.
  6. Historia de Santiago de Compostela

    HISTORIA DE LA CATEDRAL DE SANTIAGO DE COMPOSTELA De acuerdo con las crónicas cristianas, el sepulcro del apóstol Santiago fue descubierto por el rey Alfonso II el Casto en el s. IX, en la orilla derecha del río Sar. De inmediato se construyó en el lugar un pequeño oratorio que no tardó en ser custodiado por una abadía benedictina así como por otras pequeñas ermitas que con el pasar de los años acabaron integrándose en el gran edificio románico-gótico que acabó siendo la catedral de Santiago de Compostela, orgullo de la cristiandad y que albergaría los restos del patrón de España. Pero regresando al s. IX, Teodomiro, obispo de Iria, mandó construir un sistema de murallas que protegiera estos templos que comenzaban a proliferar alrededor de la tumba del apóstol. Ésta comienza a crecer en tamaño debido a los retoques que empiezan a llevarse a cabo por orden del obispo Sisnando y Alfonso III el Magno. Sin embargo, distintos ataques por mar de los normandos y por tierra de los árabes cordobeses amenazaron la estabilidad del reino de León a finales del s. X de los que sin embargo salen airosos gracias a las dotes militares de san Rosendo. No tendrán tanta suerte el 10 de agosto de 997, cuando el llamado “azote de Dios”, Almanzor, logrará vencer la resistencia leonesa. Los habitantes de Santiago, temerosos de la fama del omeya y sus tropas, abandonaron la ciudad que fue saqueada por los cordobeses. El templo fue seriamente dañado aunque no así el sepulcro ni el guardián de éste. Para humillación de los leoneses, Almanzor hizo transportar las campanas por cautivos cristianos hasta la capital omeya de Córdoba. La iglesia se reconstruyó según los mandatos del autor del Salve Regina, el obispo Pedro de Mezonzo. Y aunque las obras finalizaron en el año 1009, sería posteriormente demolida en 1112 para construirse un edificio mayor, románico, que contara con suficiente espacio para acoger a la cada vez más cantidad de peregrinos que comenzaban con no tener cabida en el templo existente hasta el momento. Todo esto ocurría intramuros de la ciudad, mientras al otro lado se repelían ataques de moros y normandos. Y mientras las diferencias sociales comenzaban a ampliarse, la iglesia del santo sepulcro de Santiago se iba enriqueciendo con piedras semipreciosas y ricos metales, de manera que en el año 1117 la población compostelana se sublevó incendiando el templo. Según las crónicas, se alcanzó tal temperatura por las llamas que el bronce que constituía las campanas comenzó a fundirse. Sin embargo, hacia 1130 la catedral ya mostraba un aspecto muy parecido al de la actualidad, con la Puerta de las Platerías en pleno funcionamiento y el presbiterio y capilla mayor totalmente finalizados. El Pórtico de la Gloria se finalizaría en 1188, sucediendo a otro anterior, dando la bienvenida a los peregrinos con su decoración basada en distintos pasajes del Antiguo y Nuevo Testamento. Finalmente en 1750 se acabaría la fachada barroca del Obradoiro. A ello se añadirían sendas escaleras enmarcando la cripta románica (s. XII) con los restos del apóstol. De esta manera concluía la catedral por excelencia de España, que con sus torres de 60 metros de altura, es visible desde los relieves que en la distancia rodean a la ciudad de Compostela y que como faro en la llanura, animan al peregrino a sacar fuerzas de flaqueza y superar los últimos kilómetros para lograr haber conseguido su objetivo propuesto. (Fuente: VV.AA, Los Caminos de Santiago. Ed. MSM, 2004).
  7. Monumentos y lugares de Santiago de Compostela

    EL EMBLEMÁTICO PÓRTICO DE LA GLORIA de la catedral de SANTIAGO DE COMPOSTELA Casi de manera inmediata al descubrimiento de la tumba del apóstol en el s. IX, comenzaron las peregrinaciones desde todas partes de la cuenca mediterránea para visitar los santos restos. Llegaría a gozar de tanto prestigio, fama y reconocimiento que numerosos monarcas, aristócratas y millones de plebeyos desfilarán ante el apóstol. E incluso en ciertos momentos de la historia llegará a gozar de más fervor que el propio Vaticano. El propio Dante hablará de estos peregrinos en su obra más famosa, distinguiendo a los peregrinos como aquellos fervorosos religiosos que acudían a ver los restos de Santiago apóstol, distinguiéndolos de los palmeros, que iban a visitar los santos lugares a Jerusalén y Roma (la tumba de San Pedro). En la obra en latín “Historia Compostelana” redactada en el s. XII leemos como el emir Alí ibn Yusuf comenta sobre las distintas rutas de Santiago por la Península Ibérica y a través de Francia: “es tal la multitud de los que allá van y vuelven que en la ruta de Occidente apenas encontramos espacio por el que avanzar”. Pues bien, si llegamos a la catedral de Santiago de Compostela, lo primero que da la bienvenida al peregrino es el Pórtico de la Gloria. En él, en su columna central bella y densamente esculpida está el árbol de Jesé. Fue tal la costumbre del peregrino de apoyar en él su mano derecha al acceder al templo que la sucesión de millones de manos ha terminado por dejar la forma de ésta marcada en la piedra. El Pórtico de la Gloria sustituyó a uno anterior que se centraba en la Transfiguración. Fue finalizado en 1188 y tal como reza la leyenda en el propio pórtico: “en el año de la Encarnación del Señor de 1188 de la era 1226, en los días de las calendas de abril, los dinteles de los pórticos principales de la iglesia del Bienaventurado Santiago fueron colocados por el maestro Mateo, que ejecutó las obras desde los fundamentos de estos mismos portales”. A pesar de su celebérrima obra, es poco lo que se conoce de este constructor sabiéndose que además construyó o rehabilitó el puente de Cesures, que cruza el río Ulla. El Pórtico de la Gloria lo llevó a cabo entre los años 1168 y 1188, contando con la colaboración de sin duda numerosos artesanos y talladores de diferentes sectores constructivos. Algo que merece destacar es que como en otras iglesias y ermitas, el pórtico gozó de vistosas policromías hoy prácticamente desaparecidas para mostrar la piedra limpia; aspecto que en verdad nunca mostró durante los siglos XII y XIII. Como curiosidad cabe señalar que este pórtico abarca tres portadas, que proporcionan las mismas entradas al recinto y que sin embargo estaban claramente diferenciadas al ser usada la izquierda por los judíos, la central por los católicos y la derecha por los seguidores del diablo; si atendemos a las crónicas de la época. Y es que resulta curioso que incluso los seguidores del ángel caído tenían cabida en este templo sagrado si deseaban volver a Dios, arrepentidos como hijos pródigos. Y es que los caminos del Señor son inescrutables. (Fuente: VV.AA, Los Caminos de Santiago. Ed. MSM, 2004).
  8. Monumentos y lugares de Castillejo de Robledo

    QUE VISITAR EN CASTILLEJO DE ROBLEDO Existe una localidad en la provincia de Soria que, a pesar del reducido número de vecinos que posee en la actualidad, en el pasado debió gozar de gran esplendor, fundamentalmente gracias a la notoriedad que alcanzó por ser uno de los lugares más destacados en el Poema de Mio Cid, tal vez el cantar de gesta más importante y extenso de la literatura castellana medieval. Y es que de acuerdo con numerosos historiadores, parece ser que es en algún punto de este antiquísimo paraje donde ocurrió la afrenta de Corpes. Es decir, donde las hijas del Cid, doña Elvira y doña Sol, fueron atadas a un árbol, ultrajadas, humilladas y abandonadas por sus respectivos maridos tras haber sido la mofa del Cid y sus huestes al morirse de pánico ante un león que el propio don Rodrigo derrotó. Como decimos, son muy pocos los académicos que dudan que esa acción transcurriera en las cercanías de esta población soriana, tan bien ubicada junto a antiguas cañadas de trashumancia que utilizaban calzadas romanas que a su vez reutilizaron las vías celtiberas de la zona. La población se dispone en forma de típico castro prerromano, rodeado de un arroyo que proporciona suficiente agua clara, así como de bosques de enebros, robles, encinas y matorrales que además de bellotas y bayas, dan suficiente leña y buena caza, conejos, liebres, ciervos y jabalíes, fundamentalmente. Por su emplazamiento controlando una de las principales vías de paso, así como por la disposición de la población en forma de bastión duramente conquistable, coronando el cerro se encuentra un semiderruido castillo. De atenernos a los entendidos, esta fortaleza estuvo habitada en su día por los afamados, odiados y amados (en proporciones iguales) caballeros de la orden del Temple. Cerca de la fortaleza templaria se encuentra la iglesia que recomendamos encarecidamente visitar, si el viajero desea hacerse una idea bastante aproximada de lo que en su día era el aspecto real de una iglesia católica soriana, allá por el siglo XII y XIII. Y es que su portada aún preserva restos de la colorida capa de yeso que decoraba las columnas. Sin embargo, la sorpresa llega al flanquear la puerta de acceso y encontrarnos con el fresco de un colorido y enorme dragón o serpiente que ocupa toda una pared y que trata de representar las descripciones que el Evangelista San Juan dejó plasmadas en su extraño escrito conocido como Apocalipsis. Recordemos que este evangelista era el preferido del Temple. Así que una vez dentro de la iglesia, en silencio y en su semipenumbra, tratemos de imaginar el verdadero aspecto que este templo tuvo desprovisto de bancos, en un bosque de columnas pintadas con fuertes rojos, azules, verdes y amarillos, con lámparas portando numerosas velas cuyo tintineo de llamas arrojaría extrañas sombras sobre los dibujos de vivos colores de enormes bestias, fuegos eternos y demás visiones del futuro que nos aguardaba si éramos malos cristianos. Nada que ver con la visión oscura y grisácea de las iglesias románicas medievales que hasta ahora se nos había hecho creer.
  9. JEREZ DE LOS CABALLEROS...TEMPLARIOS Existe en Badajoz un bello pueblo que nunca me cansaré de observarlo en la distancia. Tan blanquito, coronando un “cabezo” (como le dicen en Aragón a las colinas en forma de mesa) y colgada sobre un precipicio a cuyos pies discurre el río Ardila. Se encuentra en la sierra, lindando con los pueblos fronterizos de la sierra de Huelva. Como era de prever, estos parajes han sido muy prontamente habitados y casi prácticamente existen vestigios en la comarca de cada civilización que se ha ido sucediendo en la historiad e la Península Ibérica. Jerez (la Xeris musulmana) de los Caballeros debe su nombre a los caballeros templarios, esos monjes guerreros que únicamente debían pleitesía al Papa y que gracias a sus dotes para la guerra y a las riquezas acumuladas (fundamentalmente por donaciones de grandes aristócratas de la época) se hizo una orden tan poderosa como temida y envidiada a partes iguales. Pues bien, está ampliamente documentada la presencia de la orden en Jerez, donde pervivieron hasta su disolución por parte de la alianza urdida entre el Papa Clemente V y el monarca francés Felipe el Hermoso, que llevó a numerosos templarios a perecer entre torturas o en la hoguera. En los reinos que componían España, sufrieron distinta suerte, pero en Jerez no les sonrió mucho si hacemos caso a la traición que dice que una de las torres del castillo que les pertenecía pasó a denominarse Torre Sangrienta ya que en ella se degolló a los templarios que sobrevivieron a la toma de la fortaleza. Esta suerte sin duda fue compartida por otros muchos a lo largo de la historia, como demuestra el nombre de El Valle de Matamoros en un paraje próximo. Tiempo más tarde, la orden de Santiago se hizo cargo de la villa que ya no viviría un periodo de esplendor como el que tuvo gobernada por el Temple. Tal vez por eso la villa ostenta un monumento que representa a uno de estos freires. Con todo, durante la estancia de la orden de Santiago, grandes aristócratas comienzan a frecuentarla y se realizan notables edificios, fundamentalmente religiosos, entre los que destaca la iglesia de Sta María de la Encarnación (en origen, visigótico); la de San Bartolomé, de estilo gótico; la de San Miguel, del s. XV o la de Sta Catalina, del s. XVIII. Además de todas las ermitas, conventos e iglesias, destacan las casas señoriales de la villa, muchas de las cuales aún conservan sus escudos hidalgos. No dejes de ver el palacio de Guzmán Sotomayor, el palacio de Rianzuela o el conjunto señorial de la Plaza de España. Te recomendamos disfrutar de la maravillosa repostería de la localidad, asomarte hasta el mirador que corona la población y-una vez repuestas las fuerzas pues las cuestas que decoran el pueblo son verdaderas rompepiernas- te aconsejamos poner rumbo hacia uno de los numerosos dólmenes o parajes naturales que rodean la zona y a la vez que se pasea entre encinas, robles, alcornoques y arbustos serranos, visitar alguna ruina ya sea prehistórica (dolmen de Toriñuelo) o romana (villa del Pomar).
  10. Monumentos y lugares de Aracena

    MONUMENTOS DE ARACENA El pueblo de Aracena se encuentra en la Sierra de Huelva, en la denominada Faja Pirítica, llamada así por la gran acumulación de sulfuros que aparecen entre los que predomina la pirita o sulfuro de hierro. A título curioso mencionaré que entre los geólogos, los expertos en minerales y rocas, a la pirita la conocen con el sobrenombre de “el oro de los tontos” debido a que muchísimas personas que encuentran pepitas de pirita suelen confundirla con oro, cuando nada tiene que ver con aquel metal. La Faja Pirítica, de acuerdo con especialistas de todo el mundo, es conocida como la mayor acumulación de sulfuros (con metales y metales pesados asociados) de todo el mundo. Y precisamente esta riqueza captó muy pronto la atención de las primeras civilizaciones (tartesios, fenicios, cartagineses, romanos, turdetanos...) que vieron en el empleo de los metales una ocasión para imponerse sobre otros pueblos dando paso a la evolución de la historia de la humanidad. Mientras las civilizaciones se iban sucediendo en el suelo hispano, los que controlaban y explotaban las minas hacían lo propio, por lo que pronto comenzaron a aparecer lugares estratégicos que defendían el acceso a estas fuentes de riqueza ya que quien las controlara, controlaría los mercados y por tanto la sociedad. Y así fue como surgió la población de Aracena, que actualmente cuenta con una población cercana a los ocho mil habitantes censados. Los restos más antiguos de la población minera que se han hallado se remontan al tercer milenio antes del cambio de era, sucediéndose los restos diseminados de diversas culturas hasta llegar a la Edad Media, con la conquista de los árabes. Pronto repararon en la riqueza de las vetas de la sierra así que reconstruyeron los derruidos restos que encontraran, alzando una fortificación que posteriormente fue tomada y reconstruida por los enigmáticos caballeros templarios. Según algunos historiadores, el castillo se comunica con la Gruta de las Maravillas que se encuentra bajo él. En ella, consideran que entre estalagtitas y estalagmitas realizaban sus sesiones esotéricas iniciáticas. Quién sabe. Según otros historiadores más precavidos, tanto el castillo como la iglesia fueron obra de la orden de Santiago, que nunca celebraron ritos iniciáticos (que se sepa) y los templarios nunca pisaron la sierra de Aracena. Hacia el fin del siglo XIX y principios del XX, cuando se descubre la Gruta de las Maravillas, atrayendo a gran cantidad de curiosos a visitarla, Aracena se llena de casas señoriales y monumentos relevantes gracias a la acción del arquitecto Aníbal González y los hermanos Sánchez Dalp (uno de ellos, duque de Aracena), quienes acertaron otorgándole el aspecto que ahora presenta. Actualmente el pueblo es un precioso conjunto de casas bellamente encaladas que invitan a pasear y recorrer sus pintorescas calles, visitar el fortín e iglesia templarios, así como la gruta de las Maravillas. El aire invita a ello, ya que por la altura, es ligero y fresco, lejos de los aires viciados de las ciudades. Un consejo: no dejéis de probar los embutidos ibéricos de la zona.
  11. Monumentos y lugares de Soria

    MONUMENTOS PARA VER EN SORIA CAPITAL Y PROVINCIA Aunque los primeros asentamientos hallados en Soria datan de la Edad del Bronce y del Hierro, salta a la historia por la gesta realizada por los habitantes celtíberos del lugar, como fue la legendaria resistencia de Termancia y Numancia frente a Roma y sus legiones ocurrida en el año 133 a.C. Corresponden a aquella época los dos castros celtibéricos señalados situados a 42 y 20 kms respectivamente de la capital y de obligada visita. También quedan otros vestigios importantes de la etapa romana en la localidad de Medinaceli, a 77 Kms de la capital, como son el arco de tres ojos –único en su género en España– y los mosaicos, o distintos tramos de las calzadas romanas usadas posteriormente como cañadas reales por los ganados de La Mesta. La ciudad arévaca, y posteriormente romana, de Uxama (Uxama Argaela) se localiza en el cerro de Castro, frente a la actual ciudad de El Burgo de Osma. Por ella pasaba la calzada romana que iba de Asturica Augusta a Tarraco, siendo por ello de vital importancia para el desplazamiento de tropas y productos comerciales entre la Meseta y la zona costera norteña. Además se unía con Caesaraugusta (Zaragoza). También se conservan tramos de uniendo los campamentos romanos que asediaron a la capital celtibera, la mítica Numancia. De algunos de ellos quedan restos como del campamento romano de Escipión en Reniebla o de los campamentos de la Desilla, Valdebrón, Peña Redonda, La Rasa, Alto Real, Castillejo y Travesadas en Garray. Durante tres siglos (ss. VIII-X d.C.) va a existir en esta zona continuas batallas y enfrentamiento entre cristianos y bereberes. Unas veces fueron las tropas astur-leonesas y castellanas las que atacaban puntualmente determinadas localidades y otras ocasiones fueron las tropas musulmanas dirigidas fundamentalmente por el califa cordobés Abderraman II y Almanzor, los que usaron las vías sorianas para las razzias en tierras cristianas. Como decimos, en esta etapa la actual provincia de Soria fue una zona militar importante, quedando constancia de esto en las múltiples alcazabas construidas tales como la majestuosa fortaleza musulmana de Gormaz, reconstruida admirablemente en el año 965 d.C. por los califas cordobeses y de obligada visita, tanto la fortaleza como la ermita de San Miguel, con bellos frescos románicos. La villa de Calatañazor, donde Almanzor fue herido de muerte, hace necesaria la visita a esta localidad, a 32 Kms de Soria, para visitar las numerosas ermitas románicas y templarias de la localidad, así como las tumbas visigodas a los pies del castillo o el cercano paraje natural de La Fuentona. La Soria monumental Además de los lugares señalados hay otros ligados a un pasado histórico importante: algunos ligados a los misteriosos monjes soldados de la Orden del Temple (por ejemplo la iglesia de Tozalmoro o las numerosas iglesias románicas de la capital), o la iglesia templaria con frescos románicos de Castillejo de Robledo, donde ocurrió la “afrenda de Corpes” de las hijas del Cid. También es templaria la iglesia y castillo de Ucero y la ermita de San Bartolomé de Ucero, en el Cañón del Río Lobos, uno de los parajes más hermosos de la provincia. Si estás en Soria capital, no puedes dejar de pasear por “el paseo de los enamorados”, junto al río Duero, en terreno de templarios y por donde paseaba el poeta Machado con su esposa Leonor. La colina frente al pasaje de entrada del paseo es el “monte de las Ánimas”, donde Bécquer situó una de sus leyendas. De regreso a la ciudad y antes de cruzar el puente de piedra, en la orilla derecha debes visitar el bello claustro de la templaria San Juan de Duero.
  12. Historia de Soria

    SORIA A TRAVÉS DE SU HISTORIA La provincia de Soria ha sido asombrosamente importante a lo largo de las diversas civilizaciones que se han ido sucediendo en el tiempo, aunque ahora esté algo “olvidada” por la sociedad actual. Más antiguo que Atapuerca Y es que ya desde el Paleolítico hay yacimientos emblemáticos, como los de Torralba y Ambrona, cerca de la localidad de Medinaceli. Con más de 1, 5 millones de años de antigüedad, por entonces el área estaba llena de cenagales donde elefantes, ciervos, toros de hasta 3 metros de envergadura y otros herbívoros quedaban atrapados atrayendo a diversos carnívoros cazadores entre los que se encontraba el ser humano. Desde los celtiberos hasta los árabes A lo largo de la provincia hay numerosos abrigos rocosos que aún conservan las pinturas rupestres, como en el mágico monte de Valonsadero (a escasos 8 km de la capital) o Fuentetoba. También abundan los antiguos castros o poblados de las distintas fases de la Edad de los Metales para llegar a convertirse en la capital de Celtiberia, de todos los pueblos celtiberos que habitaron en el interior peninsular. De hecho, se sabe que el fiero caudillo lusitano Viriato llegó a buscar cobijo en la capital celtibérica, Numancia, cuyas ruinas se pueden visitar en la población actual de Garray. La resistencia que Numancia hizo ante el imperio romano fue tan admirable (optando al final por matarse, antes que ser esclavos de Roma), que aún hoy una fragata de la Armada Española lleva su nombre. El imperio romano dejó su huella en la provincia en forma de calzadas, de urbes como la de Uxama (en el cerro cercano a Burgo de Osma), de arcos como el de Medinaceli, o de villas como la de Cuevas de Soria, entre otros restos. Tras ellos llegaron los visigodos, cuyos vestigios más comunes son tumbas antropomorfas excavadas en la roca (por ejemplo en Calatañazor). Hasta que los guerreros árabes derrotaron a los godos, instalándose en la Península Ibérica. Dejaron su huella en forma fundamentalmente de fortines, destacando el de Gormaz, el castillo árabe más extenso de toda Europa. En esta localidad fue alcaide el terrible Almanzor, su suegro e incluso el Cid, que por aquí anduvo guerreando como evidencia El cantar de Mio Cid. La decadencia del imperio árabe comenzó en Soria, cuando un ejército de distintos reinos castellanos acorralaron y dieron muerte al “azote de Dios” Almanzor, en su regreso tras saquear distintos monasterios riojanos, yendo a morir cerca de Medinaceli, en Bordecorex. El reino cristiano de Castilla comenzó a crecer en detrimento del árabe, construyéndose la fortaleza cristiana más grande de la cristiandad, en Berlanga de Duero (a pocos kilómetros de su homóloga árabe de Gormaz), proliferando iglesias románicas con bellos frescos, cuyo antecedente más inmediato está en “la capilla Sixtina” del Medievo, la ermita mozárabe de San Baudelio. Soria capital fue varias veces corte real, dándose en ella hasta tres bodas reales. Aquí se constituyó la famosa Mesta, abundaron las propiedades templarias destacando la mágica San Bartolomé de Ucero, en Soria estuvo una de las juderías más extensas de la Península dándose en Ágreda una escuela de traductores de las 3 culturas que poco tenía que envidiar a la toledana. En la batalla de Lepanto un soriano de la familia de los Padilla hundió dos barcos turcos y Soria volvió a recuperar su esplendor de la mano de al menos tres poetas universales: los sevillanos Antonio Machado, Gustavo Adolfo Bécquer y el cántabro Gerardo Diego. Actualmente Soria es un crisol de culturas antiguas, con bellos paisajes de montaña, donde acudir para desconectarse de la frenética vida urbana actual. Como acertadamente decía el lema turístico: “Soria, ¡ni te la imaginas!”.
  13. Historia de Ocenilla

    HISTORIA DE OCENILLA La localidad de Ocenilla se sitúa a 12 km de Soria, enclavada a los pies de la Sierra de Frentes, que forma parte de la bella Sierra de Cabrejas cuyos depósitos ricos en fósiles marinos cuentan que hace más de 100 millones de años este paraje era una zona de arrecife con numerosas algas, ostras, peces malacófagos (que comían las conchas de los bivalvos), tiburones y muchísimos erizos de mar. Según muestra una placa de piedra que da la bienvenida al visitante y que muestra el dibujo hallado en una cerámica numantina en la sierra, Ocenilla se fundó allá por el s. XIII d.C. Y es que si queremos saber de la historia de esta pintoresca aldea soriana (pues su censo apenas supera los 80 habitantes), deberemos mirar hacia la sierra pues allí comenzó todo. Tal como me comentó un vigilante del Museo Numantino de Soria, inicialmente las poblaciones de Ocenilla, Fuentetoba y Villaciervos constituían una única población en lo alto de la sierra, en el conocido paraje de “La Llana”. Allí hubo un poblado con su iglesia incluida que tenía Cristo románico (hoy desaparecido). Cultivaban las tierras pero tanto por el emplazamiento como por la escasez de agua, la población terminó bajando a la llanura, a ambos lados de la sierra, fundando las poblaciones que hoy existen y he mencionado antes. El nombre de la localidad ha sido motivo de controversia, ya que hay quien considera que deriva de las oquedades o cuevas kársticas que abundan en la sierra y otros que creen que alude a la población también soriana de Osona (Osonilla o “la pequeña Osona”), tal vez porque de allí procedieron las principales familias que la fundaron. Hay una tercera opinión que me he reservado para el final por ser la más curiosa y es que defienden que “Ocenilla” procede de “oncenilla” en honor a los once sabios judíos que constituían la asamblea para el gobierno de la comunidad. Y es que Soria capital tuvo una de las mayores juderías de la península. Durante las persecuciones, muchos huyeron a las sierras sorianas. De hecho en la montaña de Ocenilla se ha hallado restos dispersos judíos, así como ajuares visigodos. Pero también romanos y celtiberos, concretamente de la tribu de los Pelendones que aquí poseyó un castro y un puesto de vigía y cobro de paso puesto que por aquí transcurría uno de los pasos o cañadas que comunicaba las vías de Burgos o la Rioja con las vías hacia Valladolid y Guadalajara. Actualmente Ocenilla posee un bello frontón a la entrada del pueblo, así como una preciosa plaza con esculturas talladas por el prestigioso ebanista Félix Hernández, ya fallecido, que dio rienda suelta a su imaginación decorando las rocas de las distintas casas y majadas que rodean a la iglesia en “el barrio Alto”. Y es que este artista vivió en la antigua casa del cura, datada en el siglo XVIII. ¿Otra curiosidad? Durante unas obras de abastecimiento de aguas para mejorar las conducciones de la fuente con pilón-abrevadero del barrio alto, a espaldas de la iglesia, de descubrieron tumbas medievales que constituían parte del cementerio dispuesto alrededor de la iglesia.
  14. Monumentos y lugares de Nerja

    QUÉ VER EN NERJA La localidad malagueña de Nerja se hizo famosa por ser el lugar donde se grabó y ubicaba la serie “Verano Azul”. Desde entonces, gran cantidad de personas se han sentido impulsadas a ir a visitarla así que de la tierna población de pescadores que era ya queda más bien poco. Aún así, la localidad ha sabido crecer con encanto construyéndose casas de dos o tres pisos, totalmente encaladas y bullendo de comercios de bonitos tejidos, joyería con conchas y piedras semipreciosas, bolsos y carteras hechas en cuero y un largo etcétera. El surtido gastronómico es igualmente variado pudiendo encontrar desde los típicos restaurantes de “pescaíto” recién pescado en sus costas, hasta pizzerías, kebabs, un restaurante griego, comida vegetariana, ... El casco antiguo de Nerja se asoma al mar Mediterráneo a través del denominado “Balcón de Europa”, nombre bien puesto ya que allí Europa se asoma al Mediterráneo que la separa de África. Me contó el guía del Museo Arqueológico de El Cairo (Egipto) que una de las momias reales, junto con su sarcófago, descansa para siempre no lejos del Balcón de Europa nerjeño al hundirse el barco que lo transportaba rumbo a las Islas Británicas. Así que desde entonces, cuando me asomo desde allí al mar no puedo evitar dejar vagar mi mirada por la turquesa superficie pensando en qué lugar concretó estará el desdichado buque con su increíble contenido dentro. Actualmente Nerja cuenta con tantos habitantes alemanes y británicos, fundamentalmente que es de las pocas localidades donde su alcalde suele ser extranjero. De hecho, de los 22.000 habitantes aproximados que hay censados, la mitad son ingleses. Y eso se nota en la gran cantidad de supermercados que poseen muchos productos directamente importados de esos países y que raramente se pueden adquirir fuera de esta población. También el mercadillo de Nerja tiene fama en la comarca de la Axarquía ya que gracias a población extranjera, es posible comprar objetos de segunda mano muy típicos del norte de Europa. Y es que parece ser que ya desde la antigüedad más lejana, Nerja ha sido un lugar turístico. De hecho en las Cuevas de Nerja se han encontrado restos prehistóricos de lo que su día debió ser todo un personaje de la aristocracia que tanto por su ADN como por su ajuar funerario se sospecha que procedía de fuera de la Península Ibérica; sin duda fue de los primeros turistas en visitar estas costas. Pero además esta cueva se ha hecho famosa internacionalmente por presentar las pinturas rupestres más antiguas de toda Europa. Y es que debido a la datación vertida por las técnicas de laboratorio, cercana a los 40.000 años antes de nuestra era, ha surgido la polémica pues entonces no existía el Homo sapiens, nosotros, así que, ¿fueron realizadas por los neandertales?. Polémicas aparte, Nerja es tal vez el pueblo más oriental de la Costa del Sol malagueña, limitando con la provincia de Granada. A esta parte de la costa, por la peculiaridad de su microclima se le ha denominado la “Costa Tropical” ya que se da un cultivo continuo de frutos tales como piñas, plátanos, mangos, kiwis, lichis, aguacates, chirimoyas, sandías, melones, fresas, ...
  15. Fiestas, tradiciones en Abejar

    ABEJAR Y SUS CURIOSOS MITOS El pueblo de Abejar, con poco más de 340 habitantes censados, situado entre el pantano de La Cuerda del Pozo y la Sierra de Cabrejas, es un recogido pueblo que en la actualidad cuenta con bastante vida durante la época de recogida de setas, abundantes en los bosques de la zona. No en vano a Abejar se la denomina como “la puerta de pinares” ya que si nos adentramos en el pantano y lo cruzamos estaremos en la sierra de Urbión, donde el río Duero tiene su nacimiento. También aquí está la “Laguna Negra”, un ibón o lago de origen glaciar en el que se basó Antonio Machado para su parricida obra “Las tierras de Alvar González”. De Abejar parte una carretera recta (antigua Cañada Real, para el ganado trashumante de La Mesta) que, pasando por una bella ermita de origen medieval, se adentra y atraviesa la sierra. En esta zona actualmente se encuentra una de las fincas más rentables de la provincia debido a las valiosas trufas que genera. Parte de ellas son usadas en la fábrica de la localidad para producir un sabroso y valorado paté de oca. Pues bien, en esta ermita tiene su origen la primera de las curiosas leyendas que existen en esta población. Y es que de atenernos a los escritos, aquí se le apareció la Virgen madre de Dios al mismísimo apóstol Santiago que se encontraba predicando por estas tierras. Poco más o menos viene a repetirse la leyenda de la Virgen del Pilar de Zaragoza y como en aquella, aquí se fundó la ermita de Nuestra Señora del Camino. La primitiva se perdió en un incendio durante las continuas luchas entre árabes y cristianos en las tierras de Soria, así que la actual ermita es una obra del s. XVIII. Pervivencia de esas luchas son las ruinas de una torre de vigilancia o atalaya árabe que aún subsisten en el “mirador de la atalaya” desde el que se observa una bonita imagen de la Sierra de Urbión. Del gótico corresponde la iglesia parroquial de San Juan Bautista, ya en el núcleo urbano. Siguiendo con las curiosas tradiciones de Abejar, existe otra que remonta el origen y fundación de la población al mismísimo Tubal, nieto de Noé. De esta manera, esta localidad se entronca con un origen semítico y es que en la Soria medieval, la población judía fue más que considerable. Además existe otra tercera leyenda que hace derivar el nombre de la localidad de los numerosos panales de abejas que supuestamente cubrían la llanura. Lo curioso de esta tradición es que en la antigüedad, tanto en la Grecia clásica como en el Egipto faraónico las abejas eran adoradas por su sabiduría, otorgándoles un carácter divino. De hecho en Éfeso (Turquía) hubo una megapolis con una de las tres bibliotecas más grandes de la antigüedad y en esta ciudad se adoraba a una diosa cuyo cuerpo estaba totalmente cubierto de abejas. ¿Lo más curioso? Es que de acuerdo con el Vaticano, la madre de Dios la Virgen María se retiró allí a terminar sus días. De esta manera aparece la Virgen asociada a las abejas, como ocurre en Abejar donde se preservan tradiciones que hablan de la presencia de ambos en la localidad.